Las redes están inundadas de publicad de brokers ‘online’. Ofrecen la posibilidad de invertir nuestro dinero de manera cómoda, sencilla y casi sin comisiones desde nuestra casa. La democratización de las finanzas. Algunas plataformas ofrecen condiciones excelentes a los inversores amateurs y cada día son más las personas que se introducen en el llamado ‘trading’.

Actualmente, para invertir, ya no es necesario acudir a la oficina física. Gracias a las nuevas tecnologías es posible hacerlo cómodamente desde cualquier móvil o un ordenador, de forma rápida y, en cualquier momento. Esta circunstancia no solo acerca las inversiones al público en general, en nuestra opinión, también produce que un gran número de personas caigan en manos de desaprensivos, que solo buscan enriquecerse a costa del incauto usuario.

Desde nuestro despacho llevamos casos de usuarios, que un día decidieron subirse a la ola de la “democratización de las finanzas” que han llegado a perder cientos de miles de euros con plataformas de este tipo. No todas las plataformas son iguales y no todas utilizan malas prácticas, pero lo cierto es que la mayoría utilizan un sistema basado en un producto complejo, absolutamente especulativo de alto riesgo, que para su comprensión requeriría que los usuarios fueran, de manera previa, ampliamente informados, sobre su funcionamiento, complejidad y riesgos. El producto son los CFD (contratos por diferencia).

Lo que hay detrás de la simpática y sofisticada pantalla de operaciones con gráficos y cotizaciones, es un instrumento de inversión derivado que permite realizar operaciones sobre los movimientos de los precios sin adquirir el activo subyacente.

La pérdida o ganancia que obtiene el usuario se basa en la diferencia entre el precio de entrada y el precio de salida.

Para añadir más riesgo a este sistema, dicha operativa se efectúa con un elemento multiplicador denominado “apalancamiento”. Esto permite tener una posición sobre un activo, sin tener que desembolsar la totalidad del valor del activo subyacente.

El inversor utilizando el apalancamiento puede abrir operaciones con posiciones muy superiores respecto al real disponible en la cuenta. Si gana adquiere un beneficio igual al que hubiera obtenido invirtiendo esa cantidad teórica. Si pierde, la pérdida también sería igual a la pérdida que hubiera obtenido invirtiendo el valor teórico de verdad.

Existe un riesgo añadido. Si el cliente no tiene depositado dinero suficiente para cubrir el requerimiento de garantías se pude cerrar su cuenta y perder el dinero depositado.

Aunque el trader haya pronosticado acertadamente el comportamiento del mercado, con ocasión del elevado apalancamiento, el usuario puede consumir sus garantías y no tener fondos necesarios para mantener la posición abierta mientras el mercado empieza a moverse en la dirección predicha a generar ganancias.

Este riesgo, también es lo que en ocasiones hace que el usuario tenga que ingresar más y más dinero y, si el mercado no se mueve en la dirección predicha, lo perderá todo.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, muchas de estas plataformas son ‘markets makers’.


Pese a la apariencia sofisticada pantalla de operaciones con gráficos y cotizaciones, las operaciones no salen al mercado, sino que es la propia plataforma quien actúa como contraparte. Si el cliente gana ellos pierden, si el cliente pierde ellos ganan. Si a esto le sumamos que algunas plataformas ocultan esta circunstancia y prestan asesoramiento no autorizado, dejamos al usuario en una absoluta indefensión. Estamos ante un juego donde el usuario tiene todas las papeletas para perder.

Estos productos no son adecuados para el inversor minorista, sin embargo, cada día nos encontramos con más y más publicidad, de hecho, están proliferando en el ámbito de los ‘influencers’, así como los cursos de trading, lo que puede ser un caldo de cultivo para desaprensivos.

A la vista de la proliferación de este tipo de plataformas, podría parecer que es una actividad libre. Pero no lo es. La intermediación y el asesoramiento financiero es una actividad regulada. Si no hay autorización de la CNMV no se puede ejercer.

Lamentablemente existen muchas plataformas que no cuentan con autorización.  Al igual que las plataformas reguladas, estos chiringuitos financieros no dejan de proliferar. Este es el lado más oscuro y peligroso de este sector. Si una plataforma regulada no actúa conforme a normativa y el cliente pierde dinero, podemos acudir a los reguladores y a los tribunales para pedir responsabilidades y si el inversor tiene razón será adecuadamente resarcido, sin embargo, las plataformas no reguladas no suelen ser más que estafas y su persecución es difícil y, en la mayoría de los casos, poco fructífera.

En los últimos años la CNMV ha emitido infinidad de advertencias sobre miles de esos chiringuitos financieros.

Las víctimas de estas plataformas fraudulentas manifiestan haber sido estafados con un patrón muy similar. El fraude suele activarse accediendo a una publicidad y dándose de alta en un portal de inversión a partir de aquí, telefonean y, con promesas de grandes rentabilidades, les persuaden para que inviertan una pequeña cantidad para comenzar a “operar”.

Con esa pequeña cantidad todos consiguieron beneficios rápidos, podían ver cómo sus ganancias aumentaban en las plataformas. A la mayoría les invitaron a instalarse programas de asistencia remota de forma que los supuestos asesores tomaban el control total del PC y operaban por ellos.

En el momento que desean retirar el dinero, les piden más con la excusa de pagar un supuesto impuesto, unas supuestas comisiones bancarias, cubrir garantías, etc. Huelga decir que el dinero que se ingresa en estas plataformas nunca es devuelto.

Existen casos dramáticos. Usuarios que no solo han perdido los ahorros de toda la vida, también les han generado importantes deudas motivadas por préstamos pedidos para seguir invirtiendo dinero en la plataforma y que ahora se ven sin recursos y viviendo de familiares.

En cuanto a las posibilidades de recuperación. Podemos decir que cuando existen incumplimientos demostrables en plataformas reguladas, lo normal que se consiga recuperar. Cuando hay problemas con plataformas no reguladas, la recuperación es muy difícil. En la mayoría de los casos se trata de estafadores profesionales, que ponen multitud de sociedades pantalla, ubicadas por todo el mundo, por lo que es muy difícil seguir el rastro del dinero y la investigación judicial es larga, tediosa y de inciertos resultados.

Si crees que puedes estar siendo víctima de un chiringuito financiero, o de malas prácticas de una plataforma regulada, solicita información por escrito y pide ayuda legal.

En Trader&Justicia somos especialistas en reclamaciones frente a plataformas de brokers ‘online’, contando con una amplia experiencia en la materia. Ofrecemos asesoramiento para iniciar la vía de reclamación más efectiva posible para la defensa de los derechos de nuestros clientes.